Etiopía y sus nueve maravillas

Etiopía y sus nueve maravillas

 

Tras el descubrimiento de Lucy, el homínido de 3,2 millones de antigüedad descubierto en 1974 por el norteamericano Donald Johanson a las puertas del territorio Afar, Ethiopia ha sido considerada la cuna de la Humanidad. Aunque la paleontología ha corregido, modificado y debatido el descubrimiento de este Austrolopithecus Afarensis, lo cierto es que Ethiopia ha mantenido estos años tan honorífico título. Sea como fuere, el país del Cuerno de África puede presumir de ser algo más que el origen del hombre. Su extensa lista en el  Patrimonio Mundial, otorgada por la Unesco, es una muestra. Nueve maravillas le dan la razón. África mira con cierta envidia los nueve lugares de Ethiopia, declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. No es para menos. Iglesias excavadas en roca, parajes montañosos espectaculares o ciudades fortificadas nutren al  país de un estatus privilegiado.

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Pero empecemos por el final. El paisaje cultural de Konso, reconocido por la Unesco en el año 2011, es un buen ejemplo de la variedad cultural con la que nos obsequia esta nación. Un sitio árido de 55 kilómetros cuadrados salteados por muros de piedras y asentamientos fortificados. Es un vivo representante de una tradición cultural viva desde hace más de 400 años. Sus estatuas antropomórficas de madera, que simbolizan acontecimientos particularmente heroicos y que son testimonios de las tradiciones funerarias, no dejan indiferente a nadie. Presume de ser el miembro más joven en ingresar en este selecto grupo, pero no por ello menos importante.

Si continuamos de forma cronológica, pero a la inversa, antes que Konso hay que mostrar los respetos por Harar. La ciudad histórica fortificada que tan bien promocionó el poeta Rimbaud, enarbola la bandera de ser la cuarta ciudad santa del Islam, con sus 82 mezquitas y 102 santuarios. Es Patrimonio Mundial desde el año 2006.
¿Más casos? A nadie se le olvida las espectaculares iglesias excavadas en la roca de Lalibela (inscrita en 1978), la meseta etíope por excelencia en la figura de las Simien Mountains (1978)  o Tiya (1980), un sitio arqueológico de primer orden con 36 monumentos entre los que figuran 32 estelas esculpidas con representaciones de espadas y símbolos enigmáticos. En medio, la ciudad fortificada de Fasil Ghebi de Gondar (1979), el valle bajo del Omo (1980), el valle bajo del Awash (1980) o Aksum (1980), cuyas colosales ruinas datan de los siglos I a XIII y comprenden obeliscos monolíticos, estelas gigantescas y sepulturas reales que hacen las delicias de los aficionados a la Historia. La lista, de momento, se cierra aquí. No obstante, existen pocas dudas de que, en un futuro no muy lejano, engrosen este privilegiada nómina nuevos candidatos como el Parque Nacional de las Bale Mountains que, por cierto, ya lo intentó en el año 2008. ¿Quién será la próxima maravilla?   Texto: RAFA MARTÍN/ Fotos: TONI ESPADAS

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