Las puertas de los vehículos todoterreno se cierran de forma acompasada. El grupo abandona paulatinamente la confortabilidad sobre ruedas y se adentra en un mundo del pasado vivido en el presente. Parapetados en sus respectivas cámaras, cautos, los fotógrafos pisan terreno de la etnia Hamer a la espera de las negociaciones iniciadas por uno de ellos. Van a inmortalizar una cultura ancestral, pero necesitan la aprobación de las familias. Hecho. Minutos más tarde, empiezan a robar pedacitos de instantes a golpe de “clic”.

“Hay que tener paciencia”, explica Toni Espadas, guía de Endoethiopia. “Deben seguirse una serie de protocolos, observar y  carecer de prisa. Después, las fotos salen solas”, prosigue.

Toni, con dilatada experiencia en el país, lidera el primer viaje fotográfico de Endoethiopia, de la mano de Tino Soriano, probablemente uno de los mejores fotoperiodistas de España. El ganador del prestigioso World Press Photo del año 1998, autor de infinidad de libros y figura de National Geographic aporta su experiencia (y sabiduría) a un grupo tan heterogéneo como apasionado. La primera de las experiencias de este tipo para nosotros.

Toni Espadas-tour fotográfico-endoethiopia-travelLa sesión se alarga, pero a nadie parece importarle. En las inmediaciones de Turmi están viviendo un capítulo más de una ruta fascinante. Su vuelo de Ethiopian Airlines les llevó, en primer lugar, a Harar, una ciudad que respira aires musulmanes, de gentes hospitalarias y un espectáculo (dar de comer a las hienas en la oscuridad) que puede erizar el pelo a más de uno…

De la plaza conocida (entre otras) por acoger al poeta Rimbaud se trasladaron a Dorze. Unas montañas que son algo más que la atalaya perfecta para captar la naturaleza del parque nacional del Nechisar. Una cultura diferente, unos pobladores curtidos, la confección textil por bandera y, por qué no, un buen paraje donde dar cuenta del tej, una popular bebida local muy parecida a la hidromiel.

De aquí viajaron hasta el lago Chamo para ver cocodrilos e hipopótamos, pasaron por Turmi y lo harían con posterioridad por Konso, Awasa y Addis Abeba.

Una intensa, pero corta, pincelada del país de la injera (Etiopía da tanto de sí que las Simien Mountains, Danakil o el norte histórico con Lalibela y Bahar Dar bien merecen otros tantos viajes) vivida desde detrás de un visor.Toni Espadas-foto-Endoethiopia

A diferencia de otras expediciones, la realizada en la pasada Semana Santa requiere de algunos hechos diferenciales. Aprovechar las mejores horas de luz es una de ellas (o lo que es lo mismo, levantarse muy temprano y permanecer atento hasta el ocaso), por lo que es de obligado cumplimento el conocimiento de la zona. “Es básico”, insiste Toni. “Cuantos más elementos informativos sobre el terreno , aspectos antropológicos y  conductas, más fácil lo tienes para conseguir una foto aceptable”, afirma. “Eso sí”, concluye, “la magia de este arte es que en nuestro viaje por Etiopía éramos una docena de aficionados y la misma escena la retratamos de diferentes maneras, una por autor”.

Pues eso, la magia de la fotografía.

Texto: RAFA MARTÍN/ Fotos: IGNACIO YANES  y TONI ESPADAS

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Escrito por endoethiopia