En el instante culminante  del filme, los protagonistas, expertos vulcanólogos de National Geographic, se asoman a un mar de lava. Una caldera magmática gigante denominada Erta Ale, en las entrañas del Danakil.

Aunque pueda parecer la versión cinematográfica de Viaje al Centro de la Tierra de Jules Verne, lo cierto es que la proyección es un clásico de los documentales. Uno de los representantes más visionados del género en Etiopía.

El país, de forma más o menos regular, ha sido el plató natural de documentales sobre los Surma (y su espectacular Donga), los Hamer (y los no menos vistosos Ukuli), las tribus del río Omo en general y, sin duda, la religiosa magia de Lalibela, los monos Gelada de las Simien Mountains o la truculenta historia (o fascinante, depende de cómo se mire) de la Reina de Saba en Axum.

bekoji_trainning_endoethiopiaDesde hace ya algún tiempo, sin embargo, quien ha tomado ventaja en este sentido ha sido el magnífico  Town of Runners, un film ambientado en Bekoji (la ciudad de los corredores) donde se superponen el atletismo y el sueño de unas niñas por ser las nuevas Dibaba. Una obra que ha recibido el beneplácito de la crítica y que es fuente de inspiración de las actividades de varias entidades solidarias (AFNE con su carrera solidaria anual o Abay y su popular In Real Time, por citar solo dos ejemplos). Nosotros también bebimos de su magia a la hora de organizar un programa del televisivo  Jesús Calleja y que seguimos a la espera de su estreno.

Recientemente, la cartelera nos ha vuelto a sorprender gratamente. Dos hijos de la prolífica (y talentosa) escuela ESCAC se han atrevido con sendas propuestas. Una es Los Años Salvajes, de Ventura Durall. Addis Abeba, punto de partida de cualquier viaje por Etiopía, muestra su vertiente más cruda, más allá de las montañas Entoto, del Museo Nacional donde yace Lucy o de su vigorosa vida nocturna. Se vuelca en las peripecias de tres niños que, sin el calor de sus familias, luchan por la dura supervivencia. Una cinta tan cruda como desgarradora. Imprescindible.

seleme-seleme-cine-etiopiaLa otra, por contra, es un canto a la vida. Seleme Seleme, de Alexandra Rozas, constituye el fascinante (y tierno) periplo de un niño etíope (Miquel), y su familia adoptante, con sus dos hermanos. Oda a la amistad, a la unión de dos mundos bien diferentes y, de pasada, al complejo mundo de la adopción. Una película (en la que, por cierto, aparece nuestro compañero Endalnew) que fluye, como el  pertinaz río que aparece al principio y final de la misma, con proximidad y optimismo. La cara amable abisinia.

Ofertas todas ellas para engrosar la videoteca particular y dejarse transportar a través de la pantalla.

Texto:RAFA MARTÍN / Fotos: NANOUK FILMS, SELEME SELEME, TONI ESPADAS

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Escrito por endoethiopia