Irrecha, la ceremonia de los Oromo

Irrecha, la ceremonia de los Oromo

A la reconfortante sombra de un árbol, la comunidad lleva cientos de años deliberando sobre el futuro del pueblo. Los Oromo, que presumen de enarbolar una de las democracias más antiguas de la Historia, veneran al árbol por lo que significa y, sobre todo,  respetan su poder unificador. No extraña, por tanto, que en su bandera la planta ocupe un lugar central. Por ese motivo, un árbol, un gran árbol, constituye el epicentro de un festival sin igual: la ceremonia Irrecha.

Septiembre es un mes propicio en Ethiopia para beber de las fuentes de la tradición. Ritos solemnes, ceremonias y fastos religiosos se suceden para fortuna nuestra. Tseda o el Año Nuevo,  Meskel o la Fiesta del Fuego y, ahora,  Irrecha, la gran ceremonia de los Oromo.

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Los Oromo constituyen el mayor grupo étnico del país y su extensa población (alrededor de 30 millones de personas) se reparte a lo largo y ancho de Ethiopia. El punto álgido de su tradición se celebra el primer domingo después de Meskel; en otras palabras, hacia finales del mes de septiembre. La ceremonia, con más de mil años de antigüedad, se jacta de tener unos orígenes inciertos, probablemente animistas, que han sido imbuidos progresivamente por su influencia cristiana ortodoxa y musulmana. A día de hoy, tal y como pudo comprobar Endoethiopia, Irrecha es algo más. Un acto cultural y tradicional, bañado de cánticos e indescifrables códigos.

 

 

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Como suele ocurrir en estos casos, un amigo de Addis nos alerta de la buena nueva. Estamos embrujados por el Meskel y sugiere que, por qué no, la ceremonia Irrecha puede encajar en nuestra filosofía de conocer los entresijos de la cultura autóctona. Dicho y hecho. Ponemos en marcha el vehículo y, 50 kilómetros más tarde, alcanzamos Debre Zeyit. La entrada a la ciudad, con infinidad de fieles en una única dirección, ya nos pone sobre aviso:  habrá que metamorfosearse con el paisaje. Sencillamente, nos dejamos llevar… Alucinamos con las ropas tradicionales que copan las procesiones y cómo cada grupo está liderado por un anciano, encargado de bendecir las ofrendas y las flores. Con todo, agasajan un gran árbol, a la orilla del lago Hora. Solícitos, y ante nuestra insistencia, nos repiten que las flores y los tallos verdes que se ofrecen y bendicen con el agua son símbolos de buenos deseos futuros para cosechas, salud o el nacimiento de vástagos sanos.

A partir de aquí, comprendemos el simbolismo del árbol Oromo. El eje central de la ceremonia Irrecha se desarrolla aquí, con los consabidos cánticos y bailes tradicionales. Se reparte comida y buena esperanza. Aunque la celebración no es exclusiva de Debre Zeyit, se calcula que unas 30 mil personas peregrinan hasta el lago Hora.

De regreso a Addis, en silencio, repasamos mentalmente las emociones vividas y cómo Ethiopia ha vuelto a sorprendernos. Una gran bandera, con un árbol en el centro, ondea a pocos metros. Nos ponemos solemnes. No es un símbolo cualquiera. Es el árbol de los Oromo.

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